Perspectivas innovadoras
Hablar de nuevas perspectivas
innovadoras dentro de la educación, es un tema muy interesante. Hoy en día he
de valorar, los centros educativos e instituciones que miran al alumno y hacen por mejorar la
educación, construyendo entre todos un modelo de escuela ideal, innovadora y
adaptada a las exigencias de la sociedad actual.
Por
una parte, las metodologías activas hacen que los alumnos se comprometan con la
tarea, proponiendo actividades de aprendizaje cooperativo donde los miembros del equipo se responsabilicen de
sus funciones y objetivos comunes. La innovación debe ser algo más que
“aquello nuevo que los profesores hacen en clase, como utilizar ordenadores,
hacer debates, etc.” Innovar también es pensar críticamente, cambiar el
contexto participativo por uno mejor, crear ambientes en el aula o
extracurriculares, crear un aprendizaje grupal (creando una comunidad de
trabajo educativo) además de individual o mejorar las relaciones que existen
entre docentes y alumnos. Convertirse en un profesor innovador implica superar
las prácticas pedagógicas tradicionales planteando y llevando a la práctica
nuevas propuestas a los problemas pedagógicos.
Para poder plantear
nuevas propuestas, el docente tendrá que tener, además de conocimiento y
experiencia acerca de su disciplina, una formación que le habilite para
proponer cambios, cambios basados en dotar de herramientas al alumnado que le
ayuden en el principio de “aprender a aprender”, así como conocer al grupo al
que tendrá que acompañar en su proceso de aprendizaje. Como estudiantes y
futuros docentes, necesitamos ser preparados para aprender por sí mismos.
Partiendo de la premisa de que el alumno es el
protagonista en el proceso educativo, deben ser los docentes los que ocupen un
papel primordial en la innovación educativa por ser quienes guiaran el proceso
de aprendizaje del alumno el cual se convertirá en un futuro profesional del
país.
En cuanto al
aprendizaje del alumno como principal motivo de innovación, no se sabe el
correcto método de enseñanza, ya que los métodos de enseñanza varían mucho
dependiendo de la persona que lo aplique y lo reciba. En los sistemas
tradicionales el estudiante es un recipiente de información. El profesor decide
qué información le da, el estudiante demuestra lo que sabe con un examen para
ser recompensado con una nota. Esta
metodología está llena de problemas que todos conocemos y nos quejamos: muchos
estudiantes desmotivados en las clases, no asimilan bien, no cumplen con
ciertas exigencias y reglas que se le imponen, no asisten, no hacen bien los
trabajos, no rinden en los tradicionales exámenes. Cuando buscamos al culpable
siempre aparece el mismo: el estudiante porque no estudia. El problema se
vuelve un círculo vicioso porque repetimos nuestra forma de enseñar y de nuevo
encontramos los casos de desastre.
Una propuesta
innovadora de la educación parte de concebir el proceso de educación como un
proceso de desarrollo de potencial, en el cual el estudiante pasa de ser objeto
de la enseñanza a convertirse en sujeto de aprendizaje, más que un proceso de
transmisión de información, preparar a los estudiantes para la vida y no para
los exámenes.
En cuanto a las metodologías educativas
utilizadas habitualmente destaco aquellas que se utilizan de forma
mayoritaria en la formación (primaria, eso, bachiller, universidad,….); estas
son las más conocidas: Clases
magistrales, clases prácticas, tutorías, clases de laboratorio, evaluación…Para
ayudar a mejorar estas metodologías, la mayoría de las personas aplican una innovación
educativa para sustituir estas metodologías; sin embargo, la innovación
educativa se debe utilizar para
mejorarlas no para sustituirlas, por ejemplo, si el objetivo
de la clase magistral es transmitir unos conceptos para que los alumnos
los asimilen, la innovación educativa debe ayudar a transmitir esos conceptos y
a que los alumnos los adquieran con menos esfuerzo.
En este caso la innovación educativa
produce un cambio, no metodológico pero sí de eficacia. Muchas personas piensan
que la innovación educativa se basa, precisamente en introducir estas
metodologías en la formación; sin embargo, el objetivo de la innovación educativa es reducir el esfuerzo asociado a
estas metodologías, dicho de otra forma poder utilizarlas sin aumentar
el esfuerzo actual.
Por una última parte, el tema de
evaluación no es un argumento de menor importancia. Desde esta
perspectiva, la evaluación aparece como dispositivo externo al curriculum
y guiado por una lógica ajena a la enseñanza. Así, el curriculum se encuentra
al revés de la evaluación, donde ésta le impone ritmos y criterios, de forma
que necesitamos recuperar el sentido educativo de la evaluación y sus
relaciones con la práctica educativa. Un tema a destacar es que, si bien la
evaluación de aprendizajes aparece en la discusión didáctica contemporánea como
un tema de “difícil solución”, notamos en la actualidad una apertura al debate
acerca del mismo. Es imprescindible recuperar el valor de la evaluación para la
mejora de las prácticas educativas. Finalizo, destacando la importancia de la
innovación en las prácticas de evaluación como propuesta de trabajo.


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